Paris Is Burning es un documental de Jennie Livingston sobre los drag balls de Nueva York a finales de los años ochenta y sobre la gente que los hacía posibles, una comunidad que Livingston describe como personas neoyorquinas gais y trans, negras y latinas, que construían sustento, creatividad y familia. Se estrenó en 1990, ganó el Gran Premio del Jurado al mejor documental en Sundance en 1991 y en 2016 entró en el National Film Registry de Estados Unidos. Desde entonces no ha dejado de discutirse: a quién muestra, para quién se hizo y quién cobró.
Qué es la película
Livingston empezó a ir a los balls y a entrevistar a gente a mediados de los años ochenta. La película toma su nombre de uno de esos balls, llamado Paris Is Burning, que se filmó en 1986 con dinero de Livingston. Las fuentes sitúan el resto del rodaje entre 1987 y 1989, cuando llegó la financiación de becas y de la televisión pública neoyorquina WNYC. Más de 75 horas de película de 16 mm se redujeron a 78 minutos.
Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto el 13 de septiembre de 1990 y llegó a los cines de Nueva York el 13 de marzo de 1991. Además del premio de Sundance, ganó el Teddy al mejor documental en el festival de cine de Berlín y el premio al mejor documental de las asociaciones de críticos de cine de Nueva York y de Los Ángeles. No fue nominada al Oscar, y eso provocó en su momento acusaciones de homofobia y transfobia contra la Academia.
Quienes aparecen en ella hablan de pobreza, racismo, violencia, homofobia y sida, a menudo en la misma frase que la ropa, los trofeos y la fama. Se oyen las preguntas de Livingston pero, como señaló bell hooks, nunca se ve a la persona que las hace, una decisión que acabó formando parte de la discusión sobre la película.
El ballroom, explicado sin rodeos
Los drag balls tienen una larga historia en Estados Unidos: el Hamilton Lodge Ball de 1869 se cita a menudo como el primero del que hay constancia. La escena de la película nació de esa historia. En 1972, Crystal y Lottie LaBeija fundaron la House of LaBeija, considerada normalmente la primera house del ballroom. Cuando Livingston llegó, el ballroom era un mundo con sus propias familias, sus reglas y su lenguaje.
- Balls. Competiciones en las que la gente, a quien se llama walkers, compite en categorías temáticas por trofeos y reconocimiento. Algunos son pequeños; otros duran más de ocho horas.
- Houses. Grupos que compiten juntos y funcionan como familias. Sus miembros adoptan el nombre de la house como apellido, y por eso tanta gente en la película se llama LaBeija, Xtravaganza, Ninja o Pendavis. Es la familia elegida en su forma más organizada.
- Mothers y fathers. Las madres y los padres, que encabezan una house y guían y cuidan a sus hijos dentro de ella. Ser madre es un rol, no un género: el bailarín Willi Ninja era la madre de la House of Ninja.
- Categorías. Los temas en los que compiten los walkers, cada uno con reglas sobre cómo vestirse y qué mostrar. Categorías como high fashion, voguing y realness dan a los walkers la ocasión de lucir estilo, talento y presencia.
- Realness. Lo convincente que resultas encarnando la categoría, ya sea un ejecutivo o un soldado. A menudo se describe como la capacidad de pasar, algo cercano a lo que hoy suele llamarse passing, una palabra con su propio lastre.
- Reading. El arte del insulto: encontrar los defectos de alguien y nombrarlos con ingenio. Como dice Dorian Corey en la película, primero fue el reading.
- Shade. El reading refinado hasta volverse algo más discreto. La definición de Corey se hizo famosa: «El shade es: yo no te digo que eres feo, pero no tengo que decírtelo, porque tú ya sabes que eres feo». Merriam-Webster añadió la palabra a su diccionario en 2017.
- Voguing. Un baile construido a partir de las poses de las modelos de moda, como si te estuvieran fotografiando para la portada de Vogue, con mucho trabajo preciso de brazos y manos. Willi Ninja es el gran voguer de la película.
Quién aparece en ella
La película es más un conjunto de retratos que una historia. Estas son sus figuras principales, descritas como las describen las fuentes.
- Dorian Corey, artista drag de más edad que también se dedicaba al diseño y que fundó la House of Corey; se encarga de casi todas las explicaciones y da a la película sus definiciones de reading, shade y realness.
- Pepper LaBeija, madre de la House of LaBeija, a quien los relatos sobre su vida describen como drag queen.
- Willi Ninja, el bailarín que fundó la House of Ninja en 1982 y fue su madre. La película sigue su voguing desde los balls hasta su trabajo como coreógrafo, incluido un videoclip para Malcolm McLaren.
- Angie Xtravaganza, madre de la House of Xtravaganza.
- Venus Xtravaganza, nacida en Jersey City en 1965, que entró en la House of Xtravaganza en 1983; Angie se convirtió más tarde en su madre en la house. Se la describe como una mujer trans, y en la película habla de sus esperanzas sin rodeos: «Quiero ser una mujer completa».
- Octavia St. Laurent, a quien se ve posando para un book de modelo y acudiendo a un casting de modelos organizado por Eileen Ford, de Ford Models. En una etapa temprana de su vida se identificaba como transgénero. En su última entrevista, concedida en 2009 y publicada más tarde por Dazed, se describió de otra manera: «Nací intersexual», dijo, y no quería que la llamaran mujer. El glosario explica qué significa intersexual.
- Junior LaBeija, el maestro de ceremonias, cuyos comentarios recorren los balls.
También aparecen otras personas, entre ellas miembros de las houses Pendavis y Xtravaganza. Casi todo el mundo en pantalla es negro o latino, y la pobreza atraviesa muchas de sus historias.
Qué fue de sus protagonistas
Muchas de las personas que aparecen en Paris Is Burning no vivieron mucho tiempo después. En 2003, un artículo del New York Times describía la película como el retrato de varias personas estadounidenses extraordinarias, casi todas muertas desde que se rodó. El sida golpeó con muchísima dureza al conjunto de la comunidad ballroom.
Venus Xtravaganza
Venus murió asesinada antes de que la película estuviera terminada. En diciembre de 1988 la encontraron estrangulada en la habitación de un hotel de Nueva York, a los 23 años; los relatos difieren sobre las fechas exactas y el nombre del hotel. Nadie ha sido detenido. La policía de Nueva York reabrió el caso durante el rodaje del documental I'm Your Venus, dirigido por Kimberly Reed, y tras analizar las pruebas llegó a creer que la persona de la que se sospechó en su día quizá no fuera la responsable. La película, estrenada en el Tribeca Festival en 2024, sigue a su familia biológica y a su familia del ballroom mientras trabajan juntas para averiguar qué pasó.
Las demás personas
- Angie Xtravaganza murió en marzo de 1993, al final de la veintena, de una enfermedad hepática relacionada con el sida.
- Dorian Corey murió en agosto de 1993 por complicaciones relacionadas con el sida.
- Pepper LaBeija murió en 2003, y hasta entonces siguió al frente de la House of LaBeija.
- Willi Ninja siguió trabajando como bailarín y profesor, desfiló como modelo para Jean-Paul Gaultier y abrió una agencia de modelos en 2004. Murió en 2006, a los 45 años, de una insuficiencia cardiaca relacionada con el sida.
- Octavia St. Laurent se dedicó a la educación sobre el VIH y el sida y apareció en How Do I Look, el documental de Wolfgang Busch de 2006 sobre la escena de los balls. Murió en 2009, tras un diagnóstico de cáncer. Al mirar atrás, llamó a la época de Paris Is Burning «una época muy mala de mi vida», y dijo que la película solo había sido el primer paso.
Las críticas: ¿de quién es la película?
La crítica más afilada vino de bell hooks, en un ensayo titulado Is Paris Burning?, recogido en su libro de 1992 Black Looks: Race and Representation. Describió a Livingston, cineasta, como una persona joven y blanca que ofrecía una visión de la negritud desde el punto de vista de la blanquitud. Sostuvo que la película nunca cuestiona la blanquitud a la que aspiran tantas personas en pantalla, y que el público, mayoritariamente blanco, que la adoró estaba disfrutando de un espectáculo.
Su distinción merece conocerse: «El ritual es ese acto ceremonial que lleva consigo un sentido y una importancia que van más allá de lo que se ve, mientras que el espectáculo funciona sobre todo como una exhibición dramática para entretener». Para hooks, los balls eran un ritual para quienes estaban dentro, y la película los convirtió en espectáculo para quienes miraban desde fuera. También señaló la invisibilidad de Livingston en pantalla, que a su juicio permitía olvidar que alguien con un punto de vista concreto había dado forma a todo lo que se veía.
No todo el mundo aceptó esa lectura. En su libro Bodies That Matter (Cuerpos que importan), la filósofa Judith Butler cuestionó que se tratara el drag solo como misoginia, y escribió que ese análisis trata lo que ella llamaba la transexualidad de hombre a mujer, junto con el travestismo y el drag, como actividades de hombres gais, «cosa que no siempre son». Ese punto importa en particular para el público trans: el ensayo de hooks habla sobre todo de las personas de la película como hombres gais negros y drag queens, mientras que a algunas de ellas se las describe como mujeres trans.
Livingston, al mirar atrás en 2020, dijo que hooks no había visto lo valiosa que era la película para el público queer negro. Y hay quien la quiere y aun así la cuestiona. Steven Canals, cocreador de la serie Pose, la ha llamado una representación de nivel básico de la cultura ballroom, y Wolfgang Busch, autor de How Do I Look, ha dicho que explotó a la comunidad de los balls, que estaba molesta con ella.
Quién cobró
Las personas de la película habían firmado los formularios estándar de cesión de derechos de WNYC Television cuando las filmaron, y esas cesiones no les dejaban base para una demanda. Cuando la película tuvo éxito, varias de ellas contrataron en 1991 a un abogado para reclamar una parte. Paris Dupree, madre de la House of Dupree, había previsto demandar por 40 millones de dólares.
La producción sí pagó algo: unos 55.000 dólares, repartidos entre 13 personas que aparecen en la película. Según se informó, Dorian Corey y Willi Ninja estaban muy contentos de cobrar por una película que habían entendido que no era remunerada. A otras personas les pareció poco. La postura de Livingston en aquel momento era que quienes hacen documentales no tienen ninguna obligación de pagar a las personas filmadas, y que la ética periodística incluso lo desaconseja, pero que pagarles era una cuestión de respeto.
Frente a eso, el catálogo del American Film Institute registra que a finales de septiembre de 1991 la película había recaudado 2,7 millones de dólares en taquilla. La taquilla no es beneficio, y obtener los derechos de la música de la película costó casi tanto como rodarla y montarla. Pero esa distancia es lo que la crítica tiene en mente cuando pregunta quién se benefició. hooks escribió que presentar la película como un favor a la comunidad de los balls ocultaba «las considerables recompensas que ha recibido por este trabajo». Treinta años después, The A.V. Club la resumió como una película que cambió la cultura popular, pero no la vida de quienes aparecían en ella.
Estas son las cifras publicadas en su momento y repetidas desde entonces. No encontramos ninguna cuenta pública completa de lo que ganó la película en total ni de cómo se repartió el dinero.
Su legado, y el ballroom hoy
La película entró en el National Film Registry en 2016, por su importancia cultural, histórica o estética. En 2020 la Criterion Collection publicó una nueva restauración en 2K, realizada por el UCLA Film and Television Archive con el Sundance Institute y Outfest, junto con más de una hora de material descartado, incluidas imágenes de Venus en casa de su abuela.
Vogue llegó antes
La canción Vogue de Madonna salió primero: se publicó el 20 de marzo de 1990, meses antes del estreno de la película. Madonna había visto a gente haciendo voguing en el club Sound Factory de Nueva York, y dos voguers de la House of Xtravaganza, Jose Gutierez y Luis Camacho, hicieron la coreografía del videoclip. Tanto la canción como la película llevaron el voguing a gente que nunca había pisado un ball, y hooks sostuvo que la misma fascinación blanca por el voguing había creado un mercado para ambas.
Pose y Legendary
Pose, que se emitió en FX de 2018 a 2021, transcurre en el mundo del ballroom de finales de los ochenta y de los noventa y se inspiró mucho en el documental. Se dijo que tenía el mayor reparto trans de la historia en una serie de ficción, con cinco intérpretes trans en papeles protagonistas: Michaela Jaé (MJ) Rodriguez, Indya Moore, Dominique Jackson, Hailie Sahar y Angelica Ross. Livingston participó en la serie dentro del equipo de producción, como consultoría, y dirigió un episodio, y Janet Mock, una de sus guionistas y directoras, ha contado que el documental le descubrió el ballroom. Para más historias en pantalla, consulta películas y series trans y no binarias.
Legendary, un programa de competición que HBO Max emitió por primera vez en mayo de 2020, enfrentó a houses de la escena ballroom a lo largo de nueve balls, con Dashaun Wesley como maestro de ceremonias y un jurado del que formaba parte Leiomy Maldonado.
El ballroom nunca se detuvo
A veces se trata la película como el registro de algo que terminó. El ballroom no terminó. Hoy tiene escenas por todo Estados Unidos y en países como Canadá, Japón y el Reino Unido, además de los kikis, competiciones más pequeñas e informales. Livingston ha señalado que hoy hay gente de la comunidad de los balls que hace sus propias películas y consigue sus propios contratos.
Si vas a ver Paris Is Burning por primera vez, quizá con motivo del Mes de la Historia LGBTQ+, vale la pena acompañarla de las voces que llegaron después: I'm Your Venus, Pose y el ensayo de hooks. Para otra parte de la historia de la vida trans en Nueva York, consulta Marsha P. Johnson.

Wren · Redacción
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